Herederos de Cervantes
Que Dios nos dé mucha vida negra
Por: Yilda Ruiz Monroy |
| Cuidado con lo que deseamos. Si se nos cumple el deseo de una vida negra, pocas serán las oportunidades de volver a oír el célebre bolero que cantaba el inigualable Alfredo Sadel. Y todo por la falta de una coma. |
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Amigos: cuidado con lo que deseamos. Si se nos cumple el deseo de una vida negra, pocas serán las oportunidades de volver a oír el célebre bolero que cantaba el inigualable Alfredo Sadel. Y todo por la falta de una coma.
Lo que en realidad expresa la canción es el deseo del compositor, de tener una larga vida en compañía de su amada, a quien llama cariñosamente “Negra”. La puntuación correcta es, entonces: Que Dios nos de mucha vida, Negra.
Pues bien: la palabra o conjunto de palabras que empleamos para llamar o dirigirnos a la persona (o cosa personificada) con la que hablamos, se llama vocativo. Repito: se trata de la persona a quien hablamos, no de quien hablamos. En el caso del famoso bolero, el vocativo es “Negra”, pero hubiera podido ser el nombre de la amada (Margarita, Anastasia, Jacinta, Luisa, etc.), o cualquier otro (mi amor, cielito, pupuchurra, etc.).
Si prestamos atención a la entonación que usamos en el habla cotidiana, veremos que el vocativo siempre está precedido de una pausa cuando está al final de la oración; si está al principio de la oración, la pausa está después del vocativo; y cuando está en medio de la oración, hacemos una pausa antes y después del vocativo. Estas pausas son naturales. Las hacemos intuitivamente, sin que nadie nos las enseñe. Por esta razón, igualmente debemos hacerlas al escribir, como vemos en los siguientes ejemplos:
- Gracias por todo, mi amor.
- Señora, de la calle la llaman.
- Te quiero, Pecosa, aunque pase lo que pase.
En los ejemplos anteriores, los vocativos son, respectivamente: “mi amor”, “señora” y “Pecosa”.
Omitir la coma ocasionaría lo siguiente:
- “Gracias por todo mi amor”: quiere decir que estoy dando gracias por el amor que yo siento, en lugar de dar gracias por todo a la persona a quien llamo “mi amor”.
- “Señora de la calle la llaman”: quiere decir que, en lugar de que a la señora la llamen de la calle, tiene muy mala reputación, pues la conocen como “señora de la calle”.
- Te quiero pecosa aunque pase lo que pase: en lugar de expresar amor incondicional por una persona a quien llamamos “Pecosa”, le estamos diciendo que la queremos pecosa a toda costa (curiosa forma de amar, por cierto).
En una oración puede haber más de un vocativo, como en el siguiente ejemplo:
Cartagena (1), ciudad de mis recuerdos (2), bella perla del Caribe (3), cómo te recuerdo en mis días de exilio.
Excepción: el vocativo con el que iniciamos una carta, mensaje de correo electrónico, misiva, etc. debe ir seguido de dos puntos (:) en lugar de coma (,). Así, pues, amigos, la próxima vez que me escriban, pueden iniciar el mensaje más o menos así:
Hola, Yilda:
(y luego el resto del mensaje).
Espero que haya quedado muy clara la explicación. A continuación, los infaltables ejercicios:
En las siguientes oraciones, identifiquen si hay un vocativo o no (recuerden que se trata de la persona a la que hablamos). Coloquen luego la puntuación correcta.
1.Oye tú tráeme ese par de zapatos azules.
2. Pueblo indolente cuán distinta sería vuestra suerte si supierais el precio de la libertad.
3. Tú el de la chaqueta verde quédate callado.
4. Adiós lugares de mi infancia.
5. ¡Quieta Margarita!
7. ¡Ya es hora de levantarte desgraciada!
8. ¡Ya es hora de que la desgraciada se levante!
9. A ti poesía he dedicado los mejores años de mi existencia.
10. A la poesía he dedicado lo mejor de mi vida.
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Respuestas a los ejercicios sobre “mismo”:
- Voy a decir el mismo discurso que dijo mi padre hace 20 años. Correcto.
- No tiene sentido que nos enfrasquemos en la misma conversación de siempre. Correcto.
- Ése es el libro que le prometí, junto con la factura del mismo. Incorrecto. No estamos comparando nada. Podría haberse dicho: Ése es el libro que le prometí, junto con la correspondiente factura.
- Tráigame los ramos de azucenas y la canasta en que venían los mismos. Incorrecto. Podría haberse dicho: Tráigame los ramos de azucenas, y la canasta en que venían.
- Me encanta ese cantante porque nunca canta dos veces la misma canción. Correcto.
- Nunca supimos por qué tuvo que dar tres veces la misma declaración. Correcto.
- ¿De cuándo a acá se puede juzgar dos veces a una persona por el mismo delito? Correcto.
- Dígame: ¿cree usted que el portugués y el español tienen el mismo origen? Correcto.
- Se comió todo el almuerzo, hasta el postre del mismo. Incorrecto. Podría haberse dicho: Se comió todo el almuerzo, hasta el postre.
- El señor que nos va a llevar a Barichara es el mismo que nos llevó a Girón. Correcto.
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