El cerebro nos está engañando
Por: Salvador Rincón Santos
“Detrás de esta falsa realidad está el “cerebro del gobierno” que se ha engañado a sí mismo y pretende engañarnos, haciéndonos creer emocionalmente, que él es la “inteligencia superior”, que por tanto debe permanecer, que todo en él es bueno, que como supremo sabe lo que nos conviene a todos…"

La neurociencia ha dicho recientemente que el cerebro no distingue entre lo imaginado y la realidad. Gracias a los avances en tecnologías, como la resonancia magnética, se demostró que nuestro organismo responde a sentimientos de terror y miedo del mismo modo que cuando los vivimos en la realidad. La psicología también ha dicho que el individuo promedio toma sus decisiones basado más en impresiones subjetivas, que activan la parte emocional del cerebro, y menos en elementos lógicos racionales. Es decir, nuestra realidad y nuestro comportamiento dependen en gran medida del “engaño” al que sometemos nuestro cerebro.

Estas hipótesis explicarían lo que hay tras las percepciones que han instalado absurdos como que: si la inseguridad está por todas partes es democrática; los crímenes de Estado son “pequeños falsos positivos”; regalarle plata a los ricos es valorar la riqueza del campo, y que es superior la “opinión del que gobierna” que la democracia. En temas como la seguridad, el más cacareado por el gobierno, es claro que la percepción generalizada va por un lado y la realidad por otro.

Es tanta la difusión de la “seguridad democrática”, que han instalado la percepción de que ha mejorado en el país. Una impresión falsa, que oculta realidades como el aumento desenfrenado de la inseguridad en las ciudades, el enorme sub registro en los datos oficiales por el temor de las personas a denunciar, el aumento de los crímenes de Estado y del desplazamiento forzado; la inseguridad social que mata a la gente en las puertas de los hospitales, etc., datos ratificados por la calificación de Colombia como el país más inseguro del planeta, al ocupar el último lugar según reciente informe del "Índice Legatum de Prosperidad”, que mide la riqueza y el bienestar entre 104 países del mundo.

Si nos distrajeron de los verdaderos problemas del país, como el desempleo, la corrupción y la excusión social, ¿cómo engañaron a la mayoría con semejantes falacias? La respuesta es triple: repitiendo, repitiendo y repitiendo, al viejo estilo Hitleriano propuesto por Goebbels ““Decid insistentemente una mentira y se convertirá en verdad”. Nos pautaron en la mente un único problema a resolver: la monstruosa inseguridad. La reproducción y repetición mediática del mismo discurso heroico y de éxito sobre la inseguridad, ha modelado la percepción, o la imagen en el cerebro, de que el tema está “casi resuelto”.

Detrás de esta falsa realidad está el “cerebro del gobierno” que se ha engañado a sí mismo y pretende engañarnos, haciéndonos creer emocionalmente, que él es la “inteligencia superior”, que por tanto debe permanecer, que todo en él es bueno, que como supremo sabe lo que nos conviene a todos, y que para proteger los “supremos intereses de la patria” a veces hay que cometer uno que otro sacrificio o abuso.

El cerebro nos está engañando, y como un viejo disco rayado insiste en repetirse, repetirse y repetirse.
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