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¿Y entonces?
Por: Jairo Oviedo

¿Será que el llamado terrorismo no es sino una excusa para acabar con todo aquel que no comulgue con las ideas de quienes detentan el poder?


Vuelo y revuelo han causado las declaraciones del Movimiento Continental Bolivariano sobre su aceptación de la forma de lucha de las FARC, su reconocimiento como movimiento insurgente, su solicitud de Estatus de Beligerancia, así como el nombramiento del máximo jefe de esta organización, alias Alfonso Cano y su otrora comandante Manuel Marulanda, como presidentes honorarios de este movimiento.

En sus declaraciones dicen que buscan consolidar un movimiento político que luche contra el imperialismo, recogiendo en alguna medida la alocución que Cano hace desde las montañas de Colombia, en donde llama a la conformación del movimiento político Continental. Desde luego, estas palabras suenan altisonantes en Colombia, territorio cuyo espectro político se ha venido reduciendo y que ha manifestado en múltiples ocasiones su rechazo a las actuaciones de las FARC.

Aun así, no deja de ser curioso que cuando el problema estaba centrado en el secuestro de miembros de la sociedad civil, lo que se le pedía a las FARC era que dejaran de lado las prácticas de guerra que llevaban a cabo y se convirtieran en movimiento político. Se les pedía que recordaran sus principios ideológicos de los cuales, se decía, se habían alejado y retomaran el camino político, dejando las armas como forma de lucha.

Innumerables veces se les ha pedido que dejen de actuar como grupo terrorista y que midan sus ideas en el escenario político. Estas propuestas las han hecho desde el presidente Uribe para abajo, pasando por comandantes de las fuerzas militares, en diferentes momentos de la reciente historia nacional.

¿Entonces cuál es el problema? Si se les dice que dejen las armas para medirse en un escenario político, se confirma, si no aceptan la propuesta, que son un grupo terrorista y no un partido político en armas, como dicen ser. Pero si llaman a una opción política, ¿entonces hay que perseguir a quienes los acompañan en ese intento?

El comandante de la Fuerza Armadas decía en sus declaraciones, después de haber solicitado formalmente que el Movimiento Continental Bolivariano rechazara el mensaje de Cano, que éste no podía ser un movimiento político si aceptaba a las FARC dentro de sus entrañas, lo que llevaría a la inefable conclusión que para él y a quienes él representa, una opción política es cualquier cosa que rechace a las FARC.

Cuando se ha visto el agotamiento de la vía militar después de 7 años de confrontación directa con las fuerzas irregulares; cuando se ve que el tan anunciado final no llega; cuando, día tras día, muestran las noticias que hay una nueva arremetida que no parece ser un coletazo sino una reorganización, la vía política pareciera ser el único camino para salir de esta eterna guerra. ¿Por qué, entonces, cerrarle este camino a la paz? ¿Será, acaso, que no quieren que se acabe la guerra? ¿Será, acaso, que no quieren la salida al conflicto? ¿O será que el llamado terrorismo no es sino una excusa para acabar con todo aquel que no comulgue con las ideas de quienes detentan el poder?

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