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Todos a la guerra
Por: Jairo Oviedo
Llamamos a la guerra contra la intolerancia, una guerra que solamente se puede dar con las armas del respeto y la amistad. Una guerra en la que será la palabra y la otredad la que guie la batalla"

Voces de norte a sur llaman a la guerra en nuestro país. Pareciesen ser las voces más fuertes, las más altisonantes, las más calificadas, las más fuertes. Son estas las que aparecen en todos los medios, todos los días, en todos los momentos, en todos los escenarios.

Viendo este escenario, viendo como cada vez más la palabra guerra se incrusta dentro de nuestra conciencia e inconciencia, viendo como, con cada respiración, se hace cada vez más una realidad a la que nos enfrentamos, haremos un llamado.

Llamamos a la guerra, a la guerra frontal y sin cuartel. Una guerra en la que no vamos a desfallecer ni a retroceder, una guerra de la que nunca dejaremos de ser soldados.

Llamamos a la guerra contra la intolerancia, una guerra que solamente se puede dar con las armas del respeto y la amistad. Una guerra en la que será la palabra y la otredad la que guie la batalla.

Llamamos a la guerra contra el odio, guerra que solo se puede construir desde el amor, un amor que deje de ser verbo para ser realidad, un amor que considere al otro un hermano tan valiente y compromotido como lo es uno mismo.

Llamamos a la guerra contra el absolutismo, un absolutismo que nos obliga a pensar que somos los únicos con la verdad, que ya está terminada la construcción de la realidad y que solo queda el eterno camino de seguir a ojo cerrado a quienes detentan el poder.

Llamamos a una guerra contra aquello que realmente nos afecta. Una guerra contra el hambre, contra la ignorancia, contra la corrupción, contra el dolor, contra aquello que realmente daña millones de personas. Una guerra contra la pobreza que pase de ser un discurso para comenzar a ganar victorias en la realidad, no que llene titulares sino que llene estómagos y almas. Una guerra cuya victoria sea total, que se el nacimiento de una nueva forma de ver el mundo.

Llamamos a la guerra contra el individualismo y la competencia. Que después de la victoria podamos entender que el otro es tan necesario para mi vida como yo lo soy para la de él. Donde el otro no sea a quien debo derrotar, sino con quien puedo y debo construir. Que no debo ganar y estar por encima de los demás, sino que puedo estar y ser junto a los demás. Una guerra que devenga en un mundo más solidario... más humano... más hermanado... 

Hacemos este llamado para derrotar esa guerra de contrarios, en la que las armas suenan y aniquilan, por una guerra cuya victoria no es más sino la construcción de un mundo, una realidad, una sociedad en la que todos cabemos. 

-Si te gusta, interesa o cuestiona este mensaje, no dudes en reenviarlo, en compartirlo y en usarlo como arma para construir un mundo mejor-

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