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O-posición (2)
Por: Jairo Oviedo

“Si la campaña va a ser dirigida en ataques contra los uribistas, que a pesar de estar golpeados en imagen siguen siendo obtusamente tercos con la necesidad de continuar con lo que se ha hecho, será imposible una victoria.


Las elecciones del pasado 14 de marzo muestran un panorama muy débil para que algún candidato de oposición, o de aquellos que se autoproclaman como independientes, llegue a acceder al poder el próximo 7 de agosto.

Por un lado, la sorprendente votación del partido verde, lo deja en una posición de fortaleza frente a fuerzas como la que lidera Fajardo o al Polo democrático, quienes al hacerse contar y tener no solo una votación significativa en su consulta interna sino también sacar una de las senadoras con mayor votación, pueden ver en Mockus una alternativa para llegar a la primera magistratura. Sobra decir que este partido con su propia fuerza no podrá acceder ni siquiera a una segunda vuelta sin acuerdos para la primera, por más que digan lo contrario.

Lo mismo le pasará a Petro, candidato del PDA, quien aunque use el consabido refrán maturanesco que asegura que perder es ganar un poquito, está seguro que el haberse concentrado en hacer una campaña en contra del referendo y no a favor de un programa de gobierno, lo dejó con muy pocas opciones de poder.

Fajardo sufrió un descomunal descalabro. No solo no consiguió su personería jurídica ni colocó un solo representante en el principal cuerpo político del país. También deberá replantear su discurso de la autodeclaración moralizadora en el que reclama para sí y los que están a su alrededor la pulcritud, honestidad, transparencia e inteligencia de todos los colombianos. Será un discurso difícil de llevar sin propuestas concretas, ya que Mockus, el consabido maestro elucubrador de la moral hipotética, es ahora su contrincante. Otra cosa hubiese sido con Lucho o Peñalosa, el uno que más se dedica a la urbanización y el otro a citar refranes populares para demostrar una bien alejada inteligencia.

El único partido que tiene votos para una segunda vuelta sería el liberal, pero esto solo en caso de que haga el acuerdo democrático que tanto ha mencionado desde el inicio de la campaña el candidato Pardo. Solo no puede contra la U y el conservatismo, ya sea que se vayan juntos o separados. Igualmente, también hay que recordar que no ha sido una brillante campaña ni unas propuestas coherentes las que llevaron al liberalismo a lograr sus resultados electorales, sino las bases liberales que, aunque vapuleadas, siguen con su antiquísimo y otrora glorioso partido liberal.

Sin un acuerdo democrático, amplio y programático, no será posible para ninguna de estas fuerzas llegar al poder. Pero sobre todo si la campaña va a ser dirigida en ataques contra los uribistas, que a pesar de estar golpeados en imagen siguen siendo obtusamente tercos con la necesidad de continuar con lo que se ha hecho, será imposible una victoria.

Las alternativas democráticas tendrán que unir, más que votos, propuestas claras que le lleguen a la gente, que le muestren cómo los problemas de salud, educación, vivienda y alimentación serán resueltos, mostrar cómo existe algo más allá que la seguridad vacía de los que lo tienen todo y llegar a la dignidad de quienes todo lo anhelan.

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