| O-posición |
| Por: Jairo Oviedo |
“Cuando se enfrenta a una propuesta de país, con miras a unas elecciones presidenciales, hay que casi que olvidarse del contradictor y tener una posición clara, transparente, entendible, concreta, de lo que se quiere, de lo que se desea" |
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Las pasadas elecciones para escoger candidatos de los partidos de oposición muestran un panorama triste de las fuerzas politicas que intentan mostrar una posición diferente a la del gobierno central. La escasa votación, tanto del Polo Democratico Alternativo como del Partido Liberal, muestran como, en este momento, la fuerza movilizadora de la oposición se encuentra, por decir lo menos, menguada y sin posibilidades reales de acceso al poder.
Esta debilidad no debe entenderse como fortaleza del uribismo, aunque sus representantes digan lo contrario. La escasa votación no se da porque quienes no votaron sean uribistas o estén de acuerdo con las políticas de los últimos 7 años, decir esto es un exabrupto lógico que no puede demostrarse de ninguna manera. Lo que sí está claro es que la oposición no ha tenido capacidad de convocatoria, en gran medida porque no tiene una agenda y una propuesta de país. Un país decente tiene mil posibilidades de interpretación y no es una propuesta de país el saludo personal de alguien aunque sea reconocido por sus calidades humanas. Lo mismo se podría decir de las tres separaciones o del momento de los derechos, propuestas que, por su generalidad, no pueden ser denominadas como tal.
Es este el principal problema, la agenda de la oposición no está encaminada a resolver los problemas estructurales que vive el país, sino que está enclaustrada en el debate nimio y sin sentido de negar las propuestas del gobierno.
Es claro que hay profundas diferencias entre el pensamiento de un socialdemócrata, un socialista o un comunista, y el de un conservador o un uribista. Es claro que las visiones son diferentes y por lo tanto es menester realizar una franca y abierta condena de procesos que se consideran equivocados. Este, desde luego, es el rol de la oposición pero cuando se enfrenta a una propuesta de país, con miras a unas elecciones presidenciales, hay que casi que olvidarse del contradictor y tener una posición clara, transparente, entendible, concreta, de lo que se quiere, de lo que se desea.
Estas propuestas, para salir del círculo vicioso de la contradicción para pasar al círculo creador de la proposición, deben incluir políticas públicas claras, enunciados morales y una visión de largo plazo, una visión construida idealmente, colectivamente, así como un método y una estrategia para llevar dicha visión a cabo.
Mientras la construcción de política y la agenda de la oposición sea dictada desde los titulares de los medios de comunicación, guiados de la mano del gobierno, no hay propuesta que sea entendible y mucho menos respetable.
Es, por lo tanto, momento de dejar a un lado la recriminación histórica y comenzar a construir el futuro. Un futuro donde no importa si es el centro, la izquierda o la derecha la que maneje el poder, sino que las condiciones de vida de los colombianos, de todos, sin discriminación alguna, pero con una fuerte preferencia por aquellos que menos tienen, aquellos que más han sufrido, aquellos a quienes más se ha olvidado, sean cada vez mejores. Una propuesta que incluya al país, a la gente, al medio ambiente, a los colombianos de hoy y de mañana. |