| Aquí hay desastre también |
| Por: María Lucía Abello |
“Colombia no es solo la costa Caribe y la zona Andina; al cruzar los límites de estas regiones también hay ciudades, paisajes y personas que ayudar”
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El 2010 arrancó, por desgracia, con un terremoto que sacudió a Haití y que dejó a miles de personas heridas, huérfanas, sin comida y sin un lugar donde vivir. Mientras más pasan los días la situación se agudiza por la posible propagación de enfermedades; los campesinos se transforman en delincuentes al no tener el chance de acceder a una botella de agua y a una ración de comida; los deslizamientos que taponan las carreteras no permiten que los convoyes lleguen a los pueblos que, al igual que Puerto Príncipe, están hechos ruinas.
Es desolador ver las imágenes de los noticieros internacionales y locales, sobretodo porque Haití es el país más pobre del continente, que además de ser azotado cada año por huracanes, tiene que sufrir un desastre como el del 12 de enero. A la vez, la ayuda traducida en alimentos, los equipos de rescate y los millones de dólares entregados a ese país son el resultado de la solidaridad mundial que acudió al llamado de emergencia. Colombia no se quedó atrás y al momento de saber la noticia, empezaron a llegar los aportes en especie y dinero a los centros de la Cruz Roja y la Defensa Civil.
Este tipo de catástrofes a veces traen recuerdos de mucha otra gente que aunque no está pasando por una situación tan urgente, sí necesita la ayuda. El departamento del Chocó es como un Haití dentro de Colombia, que también atraviesa problemas de hambre, desempleo, desatención del gobierno, falta de educación, salud y vías.
En febrero de 2009, un bus que iba de Medellín a Quibdó cayó a un abismo, dejando varios muertos y heridos. La noticia creó tanta conmoción que la semana siguiente el Ministro de Transporte publicó la licitación para los arreglos de la carretera. Unos seis meses después, los obreros estaban trabajando en la vía, pero el estado de ella no podía ni puede compararse con autopistas que unen otras capitales de Colombia. Es sorprendente que un departamento con yacimientos minerales de oro, plata y platino, con un potencial de pesca marítima de 120 mil toneladas anuales además de la posibilidad de proveer otras materias primas, sea uno de los más abandonados de Colombia.
Según cifras que los medios orgullosamente reportan en las noticias, los colombianos han donado 1500 millones de pesos, aproximadamente. Eso sin contar la comida, cobijas, litros de agua y de gasolina que se han enviado por tierra, mar y aire que sumarían unos cuantos millones más.
Por supuesto que es alentador saber que en momentos de tragedia, la gente está dispuesta a dar lo que puede. Sería igual de gratificante que algún día la misma fuerza con que se respondió al llamado de Haití (conciertos, teletón, condonación de deudas) se usara para aliviar los problemas que en algún momento el Estado, la corrupción y los grupos al margen de la ley han causado en el Chocó y tal vez en Guaviare, Guanía o el Vaupés. Colombia no es solo la costa Caribe y la zona Andina; al cruzar los límites de estas regiones también hay ciudades, paisajes y personas que ayudar. |