| No le jalo más |
| Por: Crótatas |
“Yo no sé ustedes, pero a mi sí me emberraca que me roben para entregarle mi dinero a los hampones de la política y cometería la más estupidez más grande si voto por alguien para el Congreso” |
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Como ya se nos vienen las campañas de los políticos para la elección del nuevo Congreso Nacional, vale la pena conocer algunos detallitos de lo que estaríamos propiciando los electores, en caso de que votemos, claro está.
En Colombia, a cada ángel de la democracia que elijamos, le estaríamos pagando la bobadita de $ 21.045.638 pesos mensuales, sin contar en este valor lo correspondiente a porcentajes del 50% en las notarías que les entregó Uribe para votar la reelección, el 50, 80 o 100 por ciento de sueldos de los funcionarios que ayuden a nombrar en la nómina oficial, los 500, 800 o mil millones que les corresponden por cada contrato de Agro Ingreso Seguro y algunas otras entradas que siempre logran mantener en secreto pese a las ingentes investigaciones que hace la entidad más capaz, autónoma, pulcra y santa que tenemos, como es la Procuraduría General de la Nación.
Un cálculo, por lo bajo, de lo que permitimos ganar mensualmente a cada papi o mamacita de la patria que elijamos, nos da que puede llegar fácilmente a los cien millones de pesos. ¡Eso es mucha plata! Ahora, si sabemos que llegan al Congreso para legislar en nombre propio, de sus empresas, del presidente, de los hijitos del presidente, de los primos de Pablo Escobar, de los narcotraficantes, de los grandes empresarios nacionales y extranjeros, de las multinacionales, de los latifundistas, de todos menos los pobres y la jodida clase media, ¿qué sentido tiene que votemos por ellos?
Hay que entender, además, que esa plata que se tumban, se roban, se sonsacan, no se la regala al país Obama, ni Lula, ni Chávez, ni Cristina. Tampoco es dinero que se haya encontrado el Banco de la República, ni el Ministerio de Hacienda, ni la DIAN, tirado en algún lote baldío, es dinero nuestro que nos sacan del bolsillo cada vez que pagamos impuestos, que compramos una bolsa de leche, un pan, una papa, una gaseosa. Es dinero que podríamos haber dado a nuestros hijos para su educación, a nuestros padres para su salud, o a nosotros mismos para descansar un poco de tanto atraco como nos hace el gobierno. Yo no sé ustedes, pero a mi sí me emberraca que me roben para entregarle mi dinero a los hampones de la política y cometería la estupidez más grande si voto por alguien para el Congreso.
Pero hay más. ¿Saben ustedes cuánto dinero –del que les quitamos a nuestros hijos- le pagaba nuestro señor presidente a Noemí Sanín cuando era embajadora en España? Bien, era apenas lo justo, 15.259 euros netos mensuales que equivalen a más de 44 millones de pesos. El presidente de España, Rodríguez Zapatero, ganaba en esa misma época 7.080 euros, unos 20.500.000 pesos, es decir, menos de la mitad de lo que ganaba noemicita.
Si todavía piensan en votar, y con ello permitir que los roben de esa manera, están en su derecho. Yo no le jalo más, si hay algo que no soy es masoquista. Amen. |