Dios está de parte del diablo
Por: Crótatas
Si es cierto que Dios está de parte de la seguridad democrática, si Dios tomó partido por el uribismo, si Dios también va a la guerra como mambrú, lo que estamos es jodidos todos los colombianos”

"Como se puede ver en los resultados de la lucha contra el terrorismo, está demostrado que Dios está de nuestra parte y a él le pedimos todos los días con devoción que nos de ánimo para lograr nuestro objetivos por el bien de Colombia y la comunidad internacional". Con estas emocionadas palabras y con un brillo en sus soles que enceguecía a cualquiera, salió de arrodillársele a Benedicto XVI el Comandante en jefe de las Fuerzas Militares de Colombia, Freddy Padilla De León.

Es poco probable que Dios le haya dicho esto a Freddy a través de Benedicto. Lo que debió pasar, y en Colombia le pasa a Freddy y a muchos otros todos los días, fue que al arrodillarse y besar la mano de Benedicto, Freddy revivió lo que hace en la Casa de Nari con Uribe y se sintió tocado en todo su ser e iluminado en lo más profundo de su alma, lo que interpretó como una licencia para no devolver secuestrados, para hacerse el loco con las chuzadas y para recoger muchachos en las calles, hacerlos pasar por guerrilleros y decretarles el descanso eterno.

Ahora, si es cierto que Dios está de parte de la seguridad democrática, si Dios tomó partido por el uribismo, si Dios también va a la guerra como mambrú, lo que estamos es jodidos todos los colombianos. ¿Qué dirán de esta preferencia celestial los familiares de los cientos de muertos en los falsos positivos? ¿Qué hará el profesor Moncayo? ¿Se volverá a crucificar o pedirá, más bien, audiencia con el diablo?

Si Dios está de parte de Uribe, del general Padilla De León, de Juan Manuel Santos, de uribito, del DAS, de los congresistas que votaron la reelección, de los que guardan miles de millones en sus casas, de los que lloran en el Congreso porque les revisan sus cajas fuertes, de José Obdulio, de los paramilitares que apoyaron a Uribe al tiempo que masacraban poblaciones enteras, de los narcotraficantes que tienen procesos dormidos en los Estados Unidos, de los ministros que le regalan cientos de millones a los hijos de los senadores que apoyan la reelección, de los bebés del presidente que tumban de los indigentes para arriba a todo el que pueden, de los narcoparamilitares que se adueñaron de las tierras de los campesinos, si Dios está de parte de todos estos bandidos, Dios está de parte del diablo.

Empezaré a buscar audiencia con Buda, Alá, Bin Laden, el que sea que pueda convencer para que se ponga del lado del pueblo, de los pobres, de la decencia, de las buenas costumbres, de la institucionalidad, de la libertad, de la humanidad, de la democracia, de la justicia, de tantas cosas que se perdieron en Colombia por estar en manos de un dios que se equivocó de bando.

¿O será que son mentiras de Freddy y Dios no está de su parte? ¡Vaya uno a saber! Lo que sí es cierto es que el paisaje no es propiamente el del paraíso, es más bien el del infierno y el que manda es Uribe.

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