
Facebookiando, la reelección está en marcha
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Pobres mancitos, es que están muy bisoños, son vírgenes en política y en esas lides, como en las del amor, cuando se pierde la virginidad, se pierde toda y se pierde para siempre. |
No se me hizo raro que Crótatas estuviera bejuco. Es más, esperaba que lo estuviera y por eso hice la roña del tinto más de lo acostumbrado la noche del pasado miércoles cuando vi en RCN, el canal institucional, a Carlitos García anunciar la unánime decisión de la U de impulsar con todo la re-re-elección de U, mientras re-re-petían las imágenes de ríos de gente por las calles colombianas.
El revoltijo de marcha, con García y Uribe, lo sabía, iba a causar en mi viejo, peludo y neurótico amigo, una intoxicación de adjetivos tal que era mejor mantenerse por un rato a distancia.
Pero a alguna hora había que llegar y enfrentar el asunto. Lo hice despacio, en silencio y por la puerta del garaje. No lo encontré en la sala, ni en su adorado balcón. No sentí el olor del cigarrillo ni el del café litúrgico. Tomé un respiro, pero me sobrevino de inmediato el terror. Era posible que, si había salido, estuviera a punto de incurrir en una locura, hacer una asonada, arremeter contra una anciana en la calle o desmadrar a algún alcalde.
La calma regresó, en parte, cuando oí la siguiente perorata, llena de rabia y de verdades, de esas que casi nadie quiere oír:
¡Pilas!, dijo con severidad y de ahí en adelante, nadie pudo decir nada más: están avisados, o, como dijo una vez algún pro hombre de los que citamos frases simplonas, “están notificados”. La marcha de los sardinos, toda tecnológica, toda facebook y tal, espontánea, brotada del más profundo sentimiento cristiano de compasión con los secuestrados, quedó pailas; como tenía que ser. Se la robaron los uribistas.
La secuestraron desde antes de nacer, como a Emmanuel, y ahora se la robaron del todo, gracias a las impúdicas peripecias lagartongas de Carlos García, Ciro Ramírez, Luis Guillermo Giraldo y otros que, antes de que RCN hubiera tenido chance de acabar sus 48 horas continuas de transmisión de las apoteósicas imágenes de la ingenua caminata.
A este pueblo irredento se le puede mamar gallo sin piedad y sin remedio. Los pela’os que se facebookiaron, o que chatearon en el facebook, que es la misma pendejada y el mismo extranjerismo, tienen ahora que tragarse la sal de los lagartos sin que hubieran podido disfrutar lo suficiente la miel del triunfo, porque se dieron cuenta de que, mientras se defendían del Polo, los goles se los anotaban los uribistas. Pobres mancitos, es que están muy bisoños, son vírgenes en política y en esas lides, como en las del amor, cuando se pierde la virginidad, se pierde toda y se pierde para siempre.
Pobres sardinos, pero peor nosotros que, aunque cuchos, duchos y truchos en asuntos de política, nos tenemos que aguantar que, además de que nos manoseen, también nos estrujen y nos saquen a asolear gritando pendejadas para que los avivatos, al otro día, nos quiten la camiseta que compramos a diez mil y nos la cambien por una que parece gratis, pero que cuesta una fortuna de cuatro años más de salarios y contratos para los uribistas.
No me crean tan pingo. |