Estamos cerca de crear la vacuna para el amor,
asegura el científico Rodolfo Llinás
Rodolfo Llinás, director del Departamento de Neurociencia de la Universidad de Nueva York reveló que la ciencia no esta lejos de crear la vacuna que incite al amor porque ya se conoce la estructura química y hormonal que lo genera.
"No debería sorprendernos que pronto se produzcan noticias sobre este tema. La medicina ya ha avanzado en el conocimiento hormonal del ser humano", aseguró el investigador quien añadió bromeando "lo dificil del tema sería establecer para quien se le aplica esa vacuna y con relación a quien".
El médico, uno de los líderes de la neurociencia moderna está de visita en Colombia donde dicta conferencias relacionadas con sus investigaciones sobre el papel qe las neuronas en el pensamiento y el comportamiento humanos.
"Vivimos en una especie de realidad virtual y aunque el estado interno que denominamos mente es guiado por los sentidos, también es generado por la actividad eléctrica que realiza el cerebro", aseguró el investigador.
Rodolfo Llinás anunció su participación en el Proyecto Explora, una especie de centro interactivo tipo Maloka que será inaugurado en la ciudad de Medellín para promover el acercamiento de los jóvenes a la ciencia y la tecnología.
Rodolfo Llinás nació en Bogota y desde hace 28 años es director del Departamento de Fisiología y Neurociencia de la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York.
El 17 de junio de 2002 fue investido como miembro de la Academia Francesa de la Ciencia, siendo el primer colombiano en recibir tal distinción.
Es también Miembro de la Academia de la Ciencia de los estados Unidos y de la Real Medicina española.
Ha publicado mas de 500 trabajos científicos y catorce libros, entre ellos El Cerebro y el Mito del Yo, con prólogo de su amigo Gabriel García Márquez.
Científicos croatas "filman" a bacterias "haciendo el amor"
Un grupo de científicos croatas, encabezado por el académico Miroslav Radman, han logrado por primera vez filmar y explicar la copulación entre bacterias, la forma más elemental de sexo en la naturaleza, informo hoy la prensa local.
Las bacterias masculinas, según se revela, tienen además un órgano sexual hasta cinco veces mayor que la bacteria misma.
"Creamos un nuevo método con el cual mostramos la transmisión directa del ADN de una bacteria masculina a otra femenina y su incorporación en el cromosoma de ésta última en tiempo real en células individuales", comentó Radman al periódico "Jutarnji list".
Agregó que los resultados de la investigación sobre la vida sexual de las bacterias han sido publicados en la prestigiosa revista "Science".
Según se informa, Radman inventó el método científico para observar el sexo entre bacterias, con microscopía fluorescente, hace diez años, pero los primeros experimentos fueron iniciados sólo hace cuatro años.
"Nuestros conocimientos tienen importantes consecuencias para entender cómo las bacterias adquieren resistencia a los antibióticos y cómo bacterias inocuas se convierten patógenas", explicó el científico.
Según su colaboradora, la científica Ana Babic, el sexo entre bacterias desempeña un papel clave en la evolución.
"Si la evolución se basara solamente en la mutación, los cambios algo más radicales se producirían muy lentamente. A través de la vida sexual las bacterias adquieren genes o grupos de genes que les proporcionan funciones completamente nuevas, a veces patógenas", explicó Babic.
La investigación ha clarificado asimismo la existencia del "órgano sexual" de las bacterias masculinas.
"F pilus, un polímero proteínico que es hasta cinco veces mayor que la bacteria misma, es el "órgano sexual" de las bacterias ya que a través del mismo se transmite una de las dos cadenas del ADN. El mismo se copia dentro de la célula femenina, creándose así la doble cadena que puede incorporarse en la misma", explica Radman.
El Premio Nobel Francois Jacob mostró en 1955 que Escherichia coli tienen dos tipos sexuales que fusionan, y la actividad sexual, llamada conjugación, fue investigada por otro Nobel, Joshua Lederberg.
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